martes, 24 de noviembre de 2009
Mi Telefono Movil
domingo, 22 de noviembre de 2009
Mi Camara
domingo, 15 de noviembre de 2009
El billete de Metro
Hace una semana, camine a la escuela por la Mañana. Cada lunes y miércoles, camino a la escuela porque vivo cerca de Sarria. Porque vivo cerca, no necesito un billete de metro. Pero después de mi clase a Sarria, tengo clase a Sant Pau. Normalmente, tomaba un metro a Sant Pau, pero ayer no encontré mi billete. Generalmente, pongo el billete en mi cartera y pongo mi cartera en el segundo bolsillo de mi mochila. Cuando vi en mi mochila, no encuentro mi cartera. Busque en mi bolsillo de la chaqueta, saque todo de mi mochila, y yo todavía no encuentro mi billete. Fui a mi casa para buscar más. Busque en mi cama, en el baño, en todos los cajones, pero todavía no billete. Porque no encuentro mi billete, no fui a la clase. Después de la cena, busque en mis pantalones, por si acaso, y lo encontré! Estoy muy estúpida, pero lo encontré y ahora estoy muy contenta. Que alivio!
Mi Pasaporte
lunes, 9 de noviembre de 2009

UNA COSA QUE PERDÍ
Cuando tenía dieciséis años, un día, fui con mis amigos a un bar a tomar algo. Como en aquel momento salía del instituto, llevaba todos los libros y una carpeta. Al salir del bar, un amigo me llevó a casa en moto. Mientras estábamos poniendo todas las cosas en la moto, yo dejé mi carpeta encima de un coche. Cogí todas las otras cosas pero olvidé coger la carpeta y me fui en la moto sin la carpeta que estaba encima del coche. Cuando llegué a casa aquella noche no me di cuenta todavía de que no tenía la carpeta. De hecho, hasta el día siguiente por la mañana no me di cuenta del desastre: ¡en la carpeta estaban todos los apuntes de todo el curso de todas las asignaturas! ¡Sería muy difícil recuperarlo todo!
Al día siguiente, por la tarde, fui al sitio donde olvidé la carpeta pero no había nada de nada.
Afortunadamente, la persona que encontró la carpeta encima del coche, vio que dentro había una dirección y un teléfono y aquella misma noche llamó a casa diciendo que había encontrado la carpeta encima del coche y que, si quería, podía ir a buscarla en su casa. El día siguiente fui a la casa de aquella persona y... ¡menos mal!, era mi carpeta. Lo primero que pensé fue que había tenido mucha suerte encontrándola.